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Todas nuestras acciones generan un impacto en las personas, en las organizaciones, en nuestro país y en nuestro planeta. Los cambios del calentamiento global ya nos han empezado a afectar: sequías que se alternan con episodios de lluvias torrenciales cada vez más intensos y frecuentes que ocasionan importantes daños, una mayor severidad de los ciclones, huracanes tropicales donde antes no existían, mayor cantidad de incendios, una grave crisis de agua en ciudades como Monterrey y Jalisco. Todo esto indica que el cambio climático ya está aquí.

En una encuesta realizada a 45 empresarios en la Ciudad de México, el 72% se consideró “cuidadoso con el ambiente” pero, luego de profundizar y revisar qué hábitos o acciones concretas llevaban adelante, este porcentaje bajó a un 37%.

Si tú de esas personas que cree que cuida el medio ambiente, te invitamos a que leas este artículo para reflexionar qué puedes hacer para disminuir tu huella en el ambiente.

Sistema de producción y consumo como origen del problema y la economía circular como solución

El sistema de producción y consumo funciona de forma lineal: los productos en general son diseñados y fabricados para desecharse después de un solo uso. Sin embargo, este modelo está llegando a su fin y la economía circular ha surgido para aprovechar los recursos, disminuir los residuos a través del reciclaje y reutilización de las materias primas que se convierten en nuevos insumos de producción.

La revolución industrial introdujo conceptos como “residuos” y “pérdida de valor”, los cuales implican un consumo de energía y recursos, así como la emisión de gases de efecto invernadero, que contaminan el medio ambiente.

En cambio, la economía circular busca el aprovechamiento de los recursos en cada etapa del ciclo de vida de los productos para evitar que pierdan su valor. En este modelo se evalúa el impacto ambiental desde el diseño, la elección de materias primas, la fabricación, transporte y el consumo final.

De este modo, las materias primas son elegidas para que su vida útil aumente y que puedan reutilizarse en sus diferentes etapas de producción para crear nuevos productos.

La economía circular no solo se limita a los bienes de consumo, también se aprovecha en otros servicios, como la tecnología “waste-to-energy”, la cual aprovecha los residuos de la producción agrícola y forestal para generar energía de forma sostenible. Por ejemplo, las plantas de biomasa que fusionan la economía circular con la energía renovable.

Otro ejemplo de la optimización de recursos es el uso de vegetación y césped sobrante como abono para jardinería con el fin de emular las funciones naturales, donde nada se desperdicia y se reduce la generación de recursos.

Economía circular para regenerar la naturaleza

La economía circular busca que los procesos se asemejen a los procesos biológicos, en los que se toman los nutrientes del suelo para que crezcan las plantas, las cuales son consumidas por animales que al morir se descomponen y se transforman en nutrientes, y el ciclo vuelve a comenzar.

La economía circular basada en el modelo de gestión regenerativo busca bioreplicar este ciclo en los sectores industriales, en los cuales se fabrican productos que son utilizados por empresas y personas, y luego se reciclan o reutilizan para volver a entrar en la cadena de valor. Las herramientas pueden ser reutilizadas, los productos pueden tener mantenimiento para recuperarlos, ser redistribuidos o reciclados cuando ya no sean necesarios para volver a convertirse en materia prima y así dar lugar a nuevos productos.

De acuerdo con el reporte de Naciones Unidades “Our common future (1980)”, el desarrollo sostenible es aquel que “(…) satisface necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Este concepto evolucionó y maduró: puede definirse como una forma de consumir de manera responsable, proteger al medio ambiente, mejorar la calidad de vida y promover la justicia social.

McDonough y Braungart explican claramente que “este cambio requerirá que pasemos de un modelo de capitalismo industrial a un capitalismo de bioimitación que “se basa en las leyes y el diseño inteligente del mundo natural”.

¿Cuáles son los beneficios de la economía circular?

A corto plazo:

  • Reduce el costo de materiales y riesgos
  • Genera ciclos consecutivos de venta
  • Desarrolla nuevos mercados al promover la reparación
  • Mejora la interacción con clientes

A largo plazo:

  • Promueve innovación a través de diseño circular
  • Innova los modelos de negocios
  • Mitiga riesgos estratégicos
  • Fortalece el branding y la reputación de la compañía al lograr un impacto sostenible

Nuevos paradigmas gracias a la economía circular

La economía circular busca desafiar nuevos paradigmas. Por ejemplo, es notable cómo las nuevas generaciones cada vez se enfocan más en productos que sean amigables con el ambiente.

La huella ecológica humana ha aumentado considerablemente en medio siglo. Con el propósito de promover una mayor conciencia acerca de este impacto negativo y que sumemos esfuerzos para revertirlo, se ha definido “el día de sobregiro de la Tierra”: aquel en que utilizamos todos los recursos naturales disponibles para todo el año, sin comprometer a generaciones futuras.

El primer día del sobregiro de la Tierra se realizó el 25 de diciembre de 1971 y la fecha se ha ido cambiando hasta llegar al mes de agosto como un día de llamado de alerta para cuidar el planeta.

Cifras sobre la contaminación ambiental

Diversos estudios demuestran que las personas que tienen acceso a más recursos y un nivel socioeconómico más alto son quienes generan más residuos y contaminación, y agotan los recursos de la Tierra antes que aquellas personas en países menos desarrollados que tienen un poder adquisitivo más bajo y causan un menor impacto negativo en el planeta.

A nivel mundial, se generan 78 millones de toneladas de residuos de las cuales el 14% se recolecta para reciclaje. Es decir, del 86% restante, el 14% se destina a la incineración y/o recuperación de energía, el 40% es enviado a vertederos y el 32% se fuga en ecosistemas, por ejemplo, llenando de plástico el ambiente y haciendo que nos alimentemos de microplástico sin darnos cuenta.

En México se producen 102.000 toneladas de basura todos los días, de las cuales el 83% se logra recolectar, pero solamente el 10% efectivamente logra ser reciclado. Esto representa una oportunidad de negocio para los emprendedores que quieran desarrollar productos amigables con el ambiente.

Además, existen organizaciones que se encargan de separar residuos y generan valor en torno a ellos, por ejemplo, a través del compost. Por este motivo, la separación de residuos es tan importante ya que implica facilitarles el trabajo y hacerlo más digno.

Tenemos datos muy preocupantes. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alrededor de 20 millones de toneladas de comida se desperdician al año. En México, cerca del 35% de todos los alimentos preparados y producidos se tiran a la basura; el desperdicio puede llegar al 40% cuando se trata de carnes blancas como el pollo. Es decir, por un lado, tenemos personas en situación de pobreza y niños que no cuentan con los nutrientes necesarios para desarrollarse correctamente y, por otro, se genera un gran desperdicio de alimentos.

Por otro lado, la bioenergía en México representa sólo el 8% del consumo final, pero es una fuente de energía renovable que debe ser explotada en todo su potencial ya que podría generar importantes resultados en municipios del país.

En Europa, en los países más desarrollados, como Alemania únicamente el 5% de los residuos son enviados a vertederos y rellenos sanitarios, el 8 % de incinera sin recuperación de energía y el 87% restante se recicla, es enviado a compostaje o se destina para recuperar energía.

Actualmente, muchas empresas desarrollan productos con obsolescencia programada o tecnológica a través de diversas maneras para aumentar sus utilidades, pero generan más basura:

  • Productos para reparación limitada, con componentes críticos sujetos a deterioro con costos de reemplazo tan altos que resulta más económico comprar un producto nuevo que repararlos.
  • Productos con vida funcional limitada diseñados para que se degeneren rápidamente con componentes de poca durabilidad.
  • Productos con características de diseño que se deterioran con el tiempo, tales como partes que se oxidan con el uso.

Afortunadamente, las políticas públicas en muchos países castigan severamente este tipo de prácticas para disminuir el impacto negativo en el ambiente.

La economía circular es mucho más que reciclaje

Se trata de prevenir la generación de residuos, reutilizar productos y, si no es posible hacerlo, entonces reciclarlos y considerar su eliminación cuando no es posible otra valorización.

El mundo es de todos. Es necesario promover la toma de conciencia acerca del impacto en el planeta, generar nuevos hábitos más amigables y sentar las bases para fortalecer la economía circular a través de la infraestructura necesaria; incentivos económicos, sociales y regulatorios; tecnología que permita facilitar el proceso y transparencia en la información a lo largo de todo el ciclo.

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